Aprender entre todos

25 06 2017

Horacio Schwieters, Docente y Especialista en educación superior, enseña Estadística I y II en la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones (FCEQyN-UNaM) a través de un método de trabajo grupal. “La actividad de aprendizaje en grupos cooperativos busca aprovechar la sinergia grupal y genera vínculos de contención y solidaridad entre los estudiantes. Eso mejora su rendimiento y disminuye la deserción”, señala.

Schwieters, quien fuera decano de dicha casa de estudios entre 1998 y 2002, desarrolla talleres y charlas para difundir el nuevo paradigma de la enseñanza.

La propuesta ha sido tomada como objeto de estudio para la tesis de Licenciatura en Comunicación Social Schwieters, Lara: A la vuelta de la silla. Construcción de un Plan de Comunicación para la promoción de la Metodología de CGA, Posadas, 2012 y para una tesis de Maestría, Prof Graciela Sklepek, Análisis de un Modelo de Instrucción para la enseñanza de la Estadística basado en el trabajo de grupos cooperativos y la utilización de herramientas metacognitivas, Posadas, 2012

Profesor universitario desde hace cuarenta años y Especialista en Educación Superior desde el 2004, Schwieters comenzó a cuestionar su propia actividad docente cuando, al reproducir el método tradicional de dictado de clases notaba el desinterés y el bajo rendimiento de sus alumnos.

Actualmente Horacio Schwieters lleva dos décadas enseñando Estadística en las carreras Lic en Genética, Prof en Biología, Analista en Sistemas de Computación, Prof Univ en Computación y Lic en Sistemas de Información en la FCEQyN con un método que estimula el compromiso de los alumnos en relación al aprendizaje y garantiza la fijación de los contenidos al potenciar las cualidades del trabajo grupal.

 

¿Cómo se trabaja en los grupos cooperativos de aprendizaje?

 

En la práctica cotidiana que utilizo en mi cátedra los alumnos trabajan en grupos de cuatro, número que garantiza la actividad de todos los integrantes a través de la interacción y el intercambio. Mi rol es el de guía, ya que los verdaderos protagonistas del aprendizaje son los estudiantes.

Una de las instancias más importantes de la cursada es describir el método de trabajo y acordar con los alumnos el compromiso que implica cursar la materia. Eso lo realizo en las primeras clases.

VER UN RESUMEN DE LA PROPUESTA EN EL VIDEO “A la Vuelta de la silla”

¿Como se organiza este método?

Las clases son pensadas principalmente como un espacio de encuentro entre los grupos, de producción de los trabajos. Para presentar cada tema nuevo los docentes hacemos una exposición pero no usamos las dos horas de clase para eso. Una vez que los chicos se ponen a trabajar y surgen las dudas, ahí es cuento están dispuestos a aprehender los contenidos, entonces hacen esas consultas puntuales.

Desde la primera clase, los textos están disponibles en la fotocopiadora junto con las consignas de trabajo y los horarios de consulta. Los alumnos que cuentan con una semana para entregarlo resuelto. Cada trabajo grupal consta de la resolución de ejercicios, la lectura de contenidos teóricos y la elaboración de un mapa conceptual, y los grupos acuerdan sus propios  días, horarios, roles y tareas que deberán cumplir.

Con la entrega de cada trabajo se adjunta una ficha de autoevaluación grupal en la cual consta la nota -desde insuficiente a excelente- con que el grupo califica a cada integrante y al grupo como equipo. Paralelamente a los trabajos entregados cada estudiante debe elaborar su propia carpeta proceso la cual se presenta en la instancia del examen final, que es oral e individual.

 

¿Cómo comprueba que el alumno realmente aprende al trabajar de esta manera?

El trabajo grupal se basa en la interdependencia positiva que optimiza la asimilación de los conocimientos, el despeje de las dudas a través de las charlas y la cooperación entre alumnos-pares. Como contrapartida, una única instancia de examen individual me permite detectar si el alumno trabajó durante el año. Muchas veces puedo anticiparme a la calificación que obtendrá cada uno, ya que en las clases de consultas puedo evaluar permanentemente el proceso de trabajo que realiza el alumno y conocer de antemano su nivel de compromiso y comprensión de los temas.

 

¿Cómo reaccionan los estudiantes ante esta práctica de enseñanza?

 

Los resultados de cada cursada son muy buenos, y esto se refleja tanto en la calidad de los trabajos presentados como en la evaluación a la cátedra que realizan los estudiantes. Al principio siempre aparece cierta resistencia a la propuesta, porque por lo general las experiencias de trabajo grupal que tuvieron en la escuela no les dieron buenos resultados, el trabajo era muy dispar, solo algunos participaban en el trabajo. La diferencia es que en este caso, la cátedra trabaja en función de la administración y seguimiento de cada grupo, no es algo que queda al azar.

En algunas semanas luego de iniciar la cursada, muchos alumnos expresan su deseo de que otras materias de las carreras utilicen el mismo método y que se priorice más la forma de trabajo que el rendimiento en un examen individual y estresante.

Entre los “efectos colaterales” de la propuesta hay un elemento que queremos remarcar: los estudiantes se afianzan, aprenden un método de estudio y un grupo, lo cual ayuda a pasarla mejor durante el primer año de la carrera.

 

Sí. Eso es algo que los estudiantes suelen comentar. Por ejemplo, un grupo que se juntaba a hacer los trabajos de Estadística los domingos. Como eran todos de lejos, y sabemos que los domingos “días de extrañar”, se juntaban a almorzar y luego arrancaban con el trabajo, entonces el estudio se hacía llevadero y los ayudaba a superar la melancolía, además de que alimenta la confianza mutua y se hacen amigos para toda la vida.

Otro grupo donde una integrante que era de Salta había tenido que viajar de urgencia y quedarse allá porque su madre estaba enferma, y desde Posadas, sus compañeras de estudio la mantuvieron al tanto de lo que había que estudiar, le pasaban los materiales, y fueron las primeras en ponerse firmes cuando esta compañera insinuó que no podría seguir y que iba a abandonar.

Y algo que ocurrió en los últimos años es que hay grupos que aprobaron todas las materias de primer año y como les quedaba tiempo en las vacaciones de verano decidieron preparar Estadística II y rendir libre en las mesas de principio de año. De ese modo ya tenían una materia aprobada y eso les libera tiempo para las otras, ya que segundo por lo general suele ser muy cargado.

 

¿Otros profesores de su facultad conocen o aplican este método?

 

Han pasado varios años desde que decidí adoptar este nuevo paradigma y, lógicamente la experiencia me brinda cierto equilibrio respecto al desarrollo de cada año lectivo. Esto produce dos efectos: comprobar la eficacia del método y tener ganas de difundirlo a mis colegas para permitirles comprobar que hay una alternativa a las clases agotadoras y poco productivas.

De esta manera en charlas informales “de pasillo” comento con los docentes de qué manera trabajamos en la cátedra. También he presentado mi experiencia en Congresos de Estadística y pedagogía y a través de la universidad hemos realizado en 2005 y 2006 las dos primeras Jornadas de Aprendizaje Participativo. Estas jornadas sirven para compartir experiencias sobre diferentes contenidos curriculares del nivel medio y la facultad, trabajados en forma grupal por los alumnos con sus docentes.

 

Cada año realiza talleres a docentes destinados a docentes y estudiantes de profesorados, ¿en qué consisten? 

 

Los talleres los realizo en escuelas secundarias y en la facultad. Allí presento los fundamentos del método de aprendizaje participativo y comento sobre su aplicación en la cátedra de Estadística y los resultados que obtenemos año a año. La parte práctica consiste en que cada participante realice la experiencia de trabajo en grupos con sus alumnos para dictar alguno de los contenidos curriculares.

 

¿Qué panorama se presenta actualmente sobre la aplicación del trabajo en grupos cooperativos? ¿Cuáles son sus expectativas respecto a la difusión y aceptación del mismo?

 

Estos talleres me permiten hacer un balance sobre la actividad de enseñanza y puedo comprobar que son cada vez más los docentes que prefieren trabajar con sus alumnos usando otros métodos. Muchos de ellos ya comenzaron a probarlo en pequeñas experiencias en las cuales dictan consignas para trabajar un tema de la currícula. Las expectativas de cada docente son positivas, aunque sabemos que no es fácil tomar la decisión de cambiar de paradigma. Lo que más cuesta tomar la decisión y empezar a cambiar.

Estoy convencido que aunque al principio se cometan algunos errores y deban reverse algunas cuestiones, el avance logrado es tan importante que no podría compararse al progreso que se obtiene de continuar con el modelo tradicional.





Facultades apuestan al aprendizaje cooperativo

26 01 2014

(Diario Primera Edición, 20-01-2014)

BUENOS AIRES Y POSADAS. La mayoría de los puestos laborales no exigen saber los ríos de África, pero sí piden habilidades comunicativas y valoran la capacidad de trabajar en equipo y ejercer liderazgo. En estas capacidades pone el acento el enfoque del aprendizaje cooperativo (AC), que se comenzó a incorporar para ponerlas a tono con las nuevas demandas sociales.

Los hermanos David y Roger Johnson son dos de los principales referentes del AC. El punto de partida de su análisis es que no toda agrupación es un equipo: en un equipo hay objetivos comunes, responsabilidad por el otro, líderes y miembros con habilidades diferentes.
En la escuela y en la universidad, un equipo bien armado ayuda a sus miembros a aprender mejor. Así lo entiende Lilian Cadoche, profesora de Matemática en el 1° año de la carrera de Ciencias Veterinarias en la Universidad Nacional del Litoral. Desde hace más de diez años, la cátedra en la que trabaja Lilian decidió implementar el aprendizaje cooperativo en Matemática.
“Dividimos a los alumnos en grupos y les repartimos guías de ejercicios y problemas de los distintos temas. Los alentamos a participar activamente en las tareas, a preocuparse por el avance de todos, a ser respetuosos de las opiniones ajenas”, explica la docente a Clarín.
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Los alumnos son evaluados no sólo por la resolución de los ejercicios, sino también por su manera de trabajar en equipo. “Suelen sorprenderse; no esperan que en la clase de Matemática los evalúes en sus habilidades de líderes”, cuenta Lilian. “El aprendizaje cooperativo tiene el valor agregado de que los chicos adquieren otras habilidades. Por ejemplo, el que más sabe le explica al que no entiende”, cuenta.
Enseñarles a los chicos a trabajar juntos requiere inculcarles la capacidad de dialogar con el que piensa distinto, resolver conflictos, respetar los ritmos de cada uno, valorar los aportes del otro: habilidades que a los estudiantes les servirán también fuera del aula.
Marcela Chiarani, investigadora de la Universidad Nacional de San Luis, advierte que este enfoque exige repensar la evaluación: un buen equipo debe poder examinarse a sí mismo. Explica que es preciso “autoevaluar el desarrollo de la actividad y la colaboración de cada integrante del grupo”. La evaluación tiene que ser continua, para que “el docente vea en cada etapa cómo trabaja el grupo”. Aquí el docente, en lugar de desarrollar una clase expositiva, se vuelve un facilitador.
En Misiones
Esta estrategia de enseñanza en Grupos Cooperativos de Aprendizaje (GCA) es la utilizada hace 17 años en las cátedras de Estadística 1 y 2 de 1º y 2º año de varias carreras de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Misiones. Su impulsor, el profesor Horacio Schwieters sostiene que con su aplicación muchos estudiantes de 1º año que no tenían un grupo de estudio y se sentían medio ‘perdidos’, lograron formar un equipo y lograr buenos resultados en todas las materias. “Muchos alumnos estaban pensando en dejar la carrera porque les costaba estudiar, pero al trabajar en GCA lograron seguridad y se quedaron en la facultad”, destacó, quien comparte esta estrategia en un proyecto de extensión llamado Proyecto GCA Misiones (http://www.gruposcooperativos.wordpress.com).

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Descargar “Los nuevos círculos del aprendizaje. la cooperación en el aula y en la escuela”, de David y Roger Johnson, y Edythe Johnson Holubec AQUÍ Lee el resto de esta entrada »





Una maestra se suicida…y qué pasa en la escuela?

14 11 2013

Cómo se supera el suicidio de una maestra en la escuela primaria?

Cómo afecta a los estudiantes y docentes?

Cuándo y cómo se habla del tema?

La película canadiense Profesor Lazhar aborda esa temática tan compleja en una escuela primaria de Canadá.

Aquí un comentario de Mirta Golberg, para Visión 7

Y el trailer del filme subtitulado.

Cuando encontremos la peli on line, la compartiremos!!





Una asociación de Enseñanza Cooperativa en España

9 11 2013

Compartimos esta nota sobre la presentación de una Asociación de Enseñanza Cooperativa, en Asturias, España.

Mejora el rendimiento académico y las habilidades interpersonales de los alumnos, señalan los integrantes de la asociación

Educación en grupos para maximizar el aprendizaje

La asociación Enseñanza Cooperativa presenta una metodología alternativa a la estructura que prima el individualismo

08.11.2013 | 03:19

Una nueva metodología de enseñanza está en marcha en Asturias. Se trata del aprendizaje cooperativo, una alternativa organizativa a las tradicionales en las que prima el individualismo y la competitividad. El nuevo sistema consiste en el uso didáctico de grupos reducidos en los cuales los alumnos trabajan juntos para maximizar el aprendizaje y el de las personas que forman parte del equipo, según señaló Jesús Iglesias, vicepresidente de la asociación Enseñanza Cooperativa Asturias (ECO Asturias) y que ayer se presentó en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés. Iglesias estuvo acompañado en el acto por Laura González, presidenta del colectivo; Teresa López Miranda, maestra en La Carriona y vocal de ECO, y Oswaldo López, orientador educativo del Instituto de La Magdalena, que actuó como moderador.

De entre los aspectos positivos de este aprendizaje cooperativo cabe destacar, apuntó Iglesias, la mejora del clima de convivencia del centro – “porque prima la empatía, el respeto y la solidaridad y el aula se convierte en un lugar seguro físico y emocional”-, mejora el rendimiento académico y la productividad del alumnado, y favorece la aceptación de las diferencias y facilita la atención a la diversidad.

Las características que debe cumplir este método, añadió el pedagogo en el encuentro de ayer, son: “la interacción cara a cara, la responsabilidad individual, el proceso de grupo, las habilidades interpersonales y grupales, y la interdependencia positiva”.

Para poner en práctica el aprendizaje cooperativo en el aula se crean tres fases, describió Teresa López Miranda. La primera consiste en la creación y cohesión del grupo mediante la organización de parejas informales; en la segunda, esas parejas de trabajo ya son estables y dan paso a los equipos para los cuales se tienen en cuenta las características del alumnado, y en la tercera y última, las técnicas que se aplican son complejas ya que los equipos están consolidados.

Para desarrollar esta metodología, ECO Asturias -integrada por profesionales de la enseñanza- tiene como principal objetivo la formación del profesorado. “Somos profesores motivados por el cambio y la innovación en el aula y queremos difundir y transmitir esa innovación educativa, además de impulsar el desarrollo de experiencias e investigadores”, manifestó Laura González, presidenta del colectivo que nació en 2010.

Leer nota original AQUÍ





Ideas para implementar GCA en las escuelas

9 11 2013

Compartimos esta nota del Diario Clarín sobre aprendizaje cooperativo en el nivel universitario.

Recoge experiencias de la Universidad de San Luis y de la Universidad Nacional de Litoral.

Claves para promover el trabajo en equipo

POR ALFREDO DILLON

El enfoque del “aprendizaje cooperativo” fortalece las capacidades de los alumnos para trabajar en grupo, ejercer liderazgo y desarrollar sus habilidades comunicativas. Ideas para implementar este modelo en la escuela.

07/11/13

La mayoría de los trabajos no exigen saber los ríos de África, pero sí piden habilidades comunicativas. Tampoco suelen requerir un conocimiento exhaustivo de la tabla periódica; sí valoran la capacidad de trabajar en equipo y ejercer liderazgo. En estas capacidades pone el acento el enfoque del aprendizaje cooperativo, que llegó a las escuelas para ponerlas a tono con las nuevas demandas sociales.

Los argentinos tenemos fama de no saber trabajar en equipo: suele señalarse que contamos con individualidades excepcionales –Messi, Borges, el Papa Francisco– pero también con dificultades para construir de modo colectivo. La escuela, el primer espacio donde los chicos aprenden a colaborar con sus pares, parece ser el lugar donde empezar a revertir esto.

Los hermanos David y Roger Johnson son dos de los principales referentes del aprendizaje cooperativo. El punto de partida de su análisis es que no toda agrupación es un equipo: en un equipo hayobjetivos comunesresponsabilidad por el otro, líderes y miembros con habilidades diferentes. Un equipo tiene una “personalidad propia”.

En la escuela y en la universidad, un equipo bien armado ayuda a sus miembros a aprender mejor. Así lo entiende Lilian Cadoche, profesora de Matemática en el 1° año de la carrera de Ciencias Veterinarias en la Universidad Nacional del Litoral. Desde hace más de diez años, la cátedra en la que trabaja Lilian decidió implementar el aprendizaje cooperativo en las clases de Matemática.

“Dividimos a los alumnos en grupos y les repartimos guías de ejercicios y problemas de los distintos temas de la materia. Y los alentamos a participar activamente en las tareas tanto individual como colectivamente, a preocuparse por el avance de todos, a ser respetuosos de las opiniones ajenas”, explica la docente.

Los alumnos son evaluados no sólo por la resolución de los ejercicios, sino también por su manera de trabajar en equipo. “Suelen sorprenderse; no esperan que en la clase de Matemática los evalúes en sus habilidades de líderes”, cuenta Lilian. “El aprendizaje cooperativo tiene el valor agregado de que los chicos adquieren otras habilidades. Por ejemplo, el que más sabe le explica al que no entiende. Como docente, yo evalúo cómo lo explicó, la responsabilidad con que encaró su trabajo. Para ellos es más fácil ponerse en el lugar del otro; cuando te explica un par, es más probable que entiendas ”, cuenta.

Enseñarles a los chicos a trabajar juntos requiere inculcarles la capacidad de dialogar con el que piensa distinto, resolver conflictos, respetar los ritmos de cada uno, valorar los aportes del otro: habilidades que a los estudiantes les servirán también fuera del aula.

Marcela Chiarani, investigadora de la Universidad Nacional de San Luis, advierte que este enfoque exige repensar la evaluación: un buen equipo debe poder examinarse a sí mismo. Marcela explica que es preciso “ autoevaluar el desarrollo de la actividad y la colaboración de cada integrante del grupo”, y agrega que la evaluación tiene que sercontinua, para que “el docente vea en cada etapa cómo el grupo está trabajando y pueda hacer los aportes que le permitan avanzar”.

En estos casos, las habilidades sociales que se ponen en juego durante el proceso son más importantes que el resultado. Y el docente, en lugar de desarrollar una clase expositiva, se vuelve un facilitador, mientras que el alumno tiene una participación más activa.

En otras palabras: fomentar el trabajo en equipo dentro del aula exige que el docente modifique su rol. Su responsabilidad se orienta a generar en cada curso una “ cultura de la cooperación ”. Es que trabajar en grupo no es un talento natural: si los equipos no funcionan bien, probablemente no sea porque los chicos “son difíciles”, sino porque nadie les enseñó a trabajar juntos.

Graciela Simari, directora de la Escuela N° 7 de Parque Chacabuco, pone el acento en el desafío que este enfoque le presenta al docente. Para ella, la mejor manera de promover el aprendizaje cooperativo es, precisamente, trabajando en equipo con otros maestros. “Los educadores solemos trabajar solos”, dice esta directora, y cuenta que cuando los alumnos ven a sus docentes colaborando entre sí, eso resulta clave para que se entusiasmen con esta forma de aprender.

Graciela subraya el valor de las actitudes y habilidades que se ponen en juego en el trabajo conjunto, como “el respeto, escuchar a un compañero, llegar a un acuerdo, compartir opiniones”. E invita a no tener miedo de que la evaluación quede en manos de los propios estudiantes: “En estas propuestas es muy importante la autoevaluación. Cada grupo tiene metas comunes, y cada miembro es responsable de alguna tarea. Los chicos son objetivos cuando hablan de su trabajo, saben reconocer en qué fallan”.

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Motivación y aprendizaje…. la neurosicoeducación

27 09 2013

Cómo hacer para captar la atención de los estudiantes en clase?

Cuantos más sentidos -vista, oído, olfato, tacto, gusto- se involucran en las actividades de aprendizaje, más se recuerda y aprende, explica Lucrecia Prat Gay en esta conferencia.

“Organizamos una fiesta -tipo picnic del día de la primavera- y celebramos lo que aprendimos en el trimestre”, cuenta entre algunas de las actividades que ideó para motivar a los estudiantes a involucrarse en el proceso de aprendizaje y realizar cada actividad.

No se pierdan esta conferencia sobre Motivaciones, premios y castigos, en el marco del Taller de Neurociencia organizado por la Asociación Educar Ciencias y Neurociencias aplicadas al Desarrollo Humano www.asociacioneducar.com 





Enseñanza en GCA

18 09 2013

En este video que es una entrevista on-line del profesor Trjillo Gómez a Luis Morales Orozco, docente español autor de “La integración lingüística del alumnado inmigrante. Propuestas para el aprendizaje cooperativo” (Editorial La Catarata), describe las características de los GCA.