Facultades apuestan al aprendizaje cooperativo

26 01 2014

(Diario Primera Edición, 20-01-2014)

BUENOS AIRES Y POSADAS. La mayoría de los puestos laborales no exigen saber los ríos de África, pero sí piden habilidades comunicativas y valoran la capacidad de trabajar en equipo y ejercer liderazgo. En estas capacidades pone el acento el enfoque del aprendizaje cooperativo (AC), que se comenzó a incorporar para ponerlas a tono con las nuevas demandas sociales.

Los hermanos David y Roger Johnson son dos de los principales referentes del AC. El punto de partida de su análisis es que no toda agrupación es un equipo: en un equipo hay objetivos comunes, responsabilidad por el otro, líderes y miembros con habilidades diferentes.
En la escuela y en la universidad, un equipo bien armado ayuda a sus miembros a aprender mejor. Así lo entiende Lilian Cadoche, profesora de Matemática en el 1° año de la carrera de Ciencias Veterinarias en la Universidad Nacional del Litoral. Desde hace más de diez años, la cátedra en la que trabaja Lilian decidió implementar el aprendizaje cooperativo en Matemática.
“Dividimos a los alumnos en grupos y les repartimos guías de ejercicios y problemas de los distintos temas. Los alentamos a participar activamente en las tareas, a preocuparse por el avance de todos, a ser respetuosos de las opiniones ajenas”, explica la docente a Clarín.
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Los alumnos son evaluados no sólo por la resolución de los ejercicios, sino también por su manera de trabajar en equipo. “Suelen sorprenderse; no esperan que en la clase de Matemática los evalúes en sus habilidades de líderes”, cuenta Lilian. “El aprendizaje cooperativo tiene el valor agregado de que los chicos adquieren otras habilidades. Por ejemplo, el que más sabe le explica al que no entiende”, cuenta.
Enseñarles a los chicos a trabajar juntos requiere inculcarles la capacidad de dialogar con el que piensa distinto, resolver conflictos, respetar los ritmos de cada uno, valorar los aportes del otro: habilidades que a los estudiantes les servirán también fuera del aula.
Marcela Chiarani, investigadora de la Universidad Nacional de San Luis, advierte que este enfoque exige repensar la evaluación: un buen equipo debe poder examinarse a sí mismo. Explica que es preciso “autoevaluar el desarrollo de la actividad y la colaboración de cada integrante del grupo”. La evaluación tiene que ser continua, para que “el docente vea en cada etapa cómo trabaja el grupo”. Aquí el docente, en lugar de desarrollar una clase expositiva, se vuelve un facilitador.
En Misiones
Esta estrategia de enseñanza en Grupos Cooperativos de Aprendizaje (GCA) es la utilizada hace 17 años en las cátedras de Estadística 1 y 2 de 1º y 2º año de varias carreras de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Misiones. Su impulsor, el profesor Horacio Schwieters sostiene que con su aplicación muchos estudiantes de 1º año que no tenían un grupo de estudio y se sentían medio ‘perdidos’, lograron formar un equipo y lograr buenos resultados en todas las materias. “Muchos alumnos estaban pensando en dejar la carrera porque les costaba estudiar, pero al trabajar en GCA lograron seguridad y se quedaron en la facultad”, destacó, quien comparte esta estrategia en un proyecto de extensión llamado Proyecto GCA Misiones (http://www.gruposcooperativos.wordpress.com).

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Descargar “Los nuevos círculos del aprendizaje. la cooperación en el aula y en la escuela”, de David y Roger Johnson, y Edythe Johnson Holubec AQUÍ

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