Matemática, la más odiada en las escuelas

12 06 2012

Los alumnos dicen que “no sirve para nada”. Docentes buscan otros modos de enseñar

Diario El Territorio. 11-6-2012

POSADAS. En una breve consulta con los estudiantes secundarios de la ciudad, más de la mitad contestó que la materia que más ‘odia’ es matemática, y las razones también son coincidentes, “no sirve para nada”, “no entiendo”, “los profesores no tienen paciencia” o simplemente “no me gusta”. Con el fin de indagar en la problemática, El Territorio planteó la necesidad de abrir el debate y repensar sobre las maneras de aprender y enseñar esta materia que a pesar de los avances y del paso del tiempo, sigue siendo el “cuco” de la Escuela.

Enzo Ibarra, Nicolás Villalba, Celeste Rodriguez, Eva Rojas tienen  15 años y cursan el tercer año de una escuela de Posadas. El grupo de estudiantes concordó que las materias más sufridas son las que pertenecen a las ciencias duras. “A mí no me gusta ni matemáticas ni física, aunque no tengo un mal promedio. No me gustan, porque no entiendo, y en matemática hay que pensar mucho”, comentaron Eva y Celeste, mientras sus compañeros asentían.
“No sé por qué existe esa materia, no tendría que existir”, agregó Enzo y luego Celeste expresó: “Física es más difícil y el año que viene tenemos química. En matemática tenemos una profesora excelente que nos re enseña y nos tiene mucha paciencia, pero igualmente muchos chicos se llevan la materia”. También, Brian de primer año, opinó: “no sirve para nada la matemática. Todos los profesores son muy pesados”.
A su vez, esta problemática aparece constantemente en las reuniones, congresos y conferencias que realizan los docentes, quienes también se preguntan cómo hacer para atraer a los chicos y mejorar el rendimiento en esta materia.
En este sentido, Lidia Lohmann de Niveyro, vicedirectora del Bop N°1 comentó “los docentes nos cuentan que ya están cansados de exigir, de repetir lo mismo y los chicos se aburren, entonces hay que buscar otra manera, pero todavía no encontramos esa manera. Todos coinciden en que los chicos se empiezan a aburrir”.

Buscando razones
Para Lohmann existen varias razones del bajo rendimiento de los estudiantes en matemáticas: “tengo claro el tema porque aparece en las reuniones. Primero, la base de los chicos no es buena, no sólo de primaria, el problema sigue con segundo, tercero y cuarto año. Estamos en quinto y siguen sumando con los deditos a ver si pueden hacer una suma”.
La segunda razón para la vicedirectora es que los alumnos “no tomaron conciencia que matemática hay que estudiar y practicar,  eso no lo hace nadie”. Y la tercera: “el uso de la calculadora de los primeros años les facilita el cálculo, pero le crea el inconveniente en el uso del intelecto, te usan el celular o la netbook con la calculadora y no usan la cabecita”.
Y luego describió la situación en el aula: “El profesor dice polinomio y el alumno no entiende. El profesor da por sentado que el chico conoce el vocabulario de matemática. Tampoco le encuentran utilidad a la parte de matemática pura, ni a la parte de geometría. El profesor hace las líneas paralelas y el alumno se pregunta ‘para qué me sirve’. Entonces ahí hace falta un cambio de presentación del tema por parte del docente”.
El año pasado, la escuela Comercio N° 6, en las modalidades común y técnica tomó examen de lengua y matemática a los 300 ingresantes al ciclo lectivo 2012. La prueba de matemática obtuvo peor rendimiento y sólo quince estudiantes lograron eximirse, la mayoría con la nota justa.
Por su parte, Alicia Alegre, profesora de matemática e informática de la Comercio N°18, comentó: “ellos viven como en una nube, vienen de la primaria donde le mezclan todo: números naturales, con enteros, con fracciones… Cuando doy un tema por ejemplo, potencia y radicación, les cuesta muchísimo. Todos llegan con distintos enfoques, y nivelar es un trabajo extra”.
Además, comentó que “en un tercer año de secundaria más del 50 por ciento no se exime, son pocos pero se dispersan, en el momento de dar la clase todos contestan todo es lindo, llegado el momento de evaluación es pésimo y les damos los mismos ejercicios que en clases”.
Desde otra mirada, la vicedirectora Elba Cabrera analizó: “Los chicos que están en segundo o tercer año con las netbooks y los programas de matemática han cambiado el enfoque. Acá en la Escuela hay profesores que están aplicando eso, están entusiasmados y se cambió totalmente la enseñanza de la matemática”.  Con la entrega de las netbooks en 2010, Cabrera rescató: “Se nota un cambio de visión que se está teniendo con la utilización de las nuevas tecnologías, vienen incorporados los programas para todas las operaciones, como el programa llamado ‘geogebra’”.

 Opiniones

“Los docentes están cansados de exigir y los chicos se aburren. Hay que buscar otra manera, pero todavía no la encontramos”.
Lidia Lohmann, Vicedirectora del Bop N°1

“En el momento de dar la clase  es todo muy lindo, pero llegado el momento de evaluación es pésimo”. Alicia Alegre, Profesora de matemáticas

Enseñar en base a las vivencias y las necesidades

BUENOS AIRES (Corresponsalía). Para saber qué está haciendo el Ministerio de Educación de la Nación para sacar a las matemáticas del primer puesto del ranking de  materias menos aprobadas por los estudiantes, El Territorio entrevistó al Secretario de Equidad y Calidad Educativa, profesor Eduardo Aragundi. “La  clave para sacarla de ese puesto es la actualización de sus contenidos y la capacitación de los docentes”, señaló el funcionario.

Al comenzar el diálogo Aragundi admitió que “matemáticas sigue siendo un área difícil para la mayoría de los estudiantes argentinos tanto de las escuelas primarias como de las secundarias”.

Dijo que para superar esa fama de materia odiosa “es necesario tratar de adaptar sus contenidos a los intereses de las edades de los alumnos. Esto significa enseñar matemática utilizando a las actividades diarias como ejemplos concretos de su aplicación”.
El profesor Aragundi destacó que “de por sí la matemática es una ciencia abstracta y creo que para hacerla tangible es necesario bajar sus ideas al mundo cotidiano de los niños o jóvenes” explicó el funcionario y agregó que “por más que nos resistamos a las matemáticas, siempre la estamos ejercitando en nuestra vida diaria, desde por ejemplo el momento en que pensamos proporciones de alimentos para cocinar, pagamos nuestras cuentas o planificamos las salidas del fin de semana”.
Pero ocurre que “hacemos todas esas tareas de manera lógica, sin ponernos a razonar cuánto de esta u otra teoría matemática utilizamos para tomar cada decisión. Cuando hablamos de actualización de contenidos, nos referimos a esto, a enseñar de acuerdo a las vivencias y necesidades de ahora y no quedarnos estancados en métodos obsoletos”.
Al analizar los motivos que ubican a la matemática como el cuco de las escuelas, sobre todo las del nivel secundario, el profesor Aragundi dijo que “en principio sucede que es una ciencia ardua que exige concentración e introspección individual, que en una etapa como la del colegio secundario, donde los alumnos están en pleno proceso de socialización, es una misión difícil de lograr. Es como remar contra la corriente”.
Seguidamente, dijo que “también hay un mito cultural que sostiene que las matemáticas no son para todos y que su comprensión es tan sólo para unos pocos, que son ‘los inteligentes’ de la clase. Es necesario terminar con esa falsa creencia”.
“El que enseña esta materia debe tener la capacidad necesaria para hacer atractiva la clase, enseñando las matemáticas de la manera más cercana al mundo real posible. Un alumno que no logra entender un cálculo matemático es una persona angustiada. El docente debe estar preparado para evitar esa angustia. Por eso es fundamental que al enseñarla lo haga de la manera más sencilla posible y cercana a la idiosincrasia de cada lugar”, explicó.
Además, el funcionario mencionó “el plan ‘Matemática para todos’ que se implementa en  4º 5º y 6º grado de las escuelas primarias de todo el país, con materiales enviados desde la Nación, que buscan mejorar la enseñanza y el aprendizaje de esta materia.
Aragundi adelantó que dentro de dos semanas, el Ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni lanzará un programa de acciones para la enseñanza de las ciencias y las matemáticas que se implementará en todas las escuelas del país.

Paenza: Se dan respuestas a preguntas que no nos hicimos

POSADAS. Si alguien es palabra autorizada (aunque él prefiera ser reservado) para hablar de matemática es Adrián Paenza. Autor de seis libros de divulgación en el área (todos con numerosas ventas y descargas desde internet), doctor en Ciencias Matemáticas y dueño de una prolífica carrera periodística y académica (imposible de plasmar en estas líneas), accedió desde Washington, Estados Unidos, a responder, vía telefónica, las preguntas de El Territorio. 

¿Por qué a los chicos y jóvenes no les gusta y les cuesta tanto la matemática?
Me gustaría tener verdades y en realidad no las tengo, lo que tengo son algunas conjeturas. Me parece que la matemática que se ha enseñado desde hace muchos años tiene poco que ver con la realidad que circunda a los chicos. Los chicos van al colegio y les dan respuestas a preguntas que no se hicieron,  uno no ve cuál es la conexión que tiene con la realidad. Cuando uno aprende a manejar está sentado al lado de una persona, que es la que le enseña, y en general esa persona tiene un grado de paciencia, pero llega un momento determinado en que pierde esa paciencia y se enoja, y uno se siente un poco humillado, ¿pero por qué toleramos eso? Porque uno se da cuenta que al final del camino es preferible saber manejar que no saber. En cambio, con la matemática uno ni siquiera puede entender por qué le va a dedicar tiempo a algo que no entiende para qué lo va a usar, no sabe bien en qué mejora el chico. Y va a la casa, les pregunta a los padres y tampoco saben, porque en su momento tuvieron el mismo problema; uno pregunta “¿y esto para qué me sirve?”, y los padres terminan diciéndoles a los niños “esto lo vas a ver más adelante”. ¿Y cuándo llega más adelante?, porque uno después de haber hecho una inversión muy grande en tiempo y esfuerzo, descubre que en realidad hay un montón de cosas que vio en el colegio que no le sirvieron. Esto es lo que yo creo que sucede en general históricamente, yo tengo 63 años y lo vengo viendo desde que tengo uso de razón. La matemática tiene costados de belleza muy particular, pero que no necesariamente se descubren en el colegio. Se produce un rechazo y creo que es una reacción natural, como la tuve yo también, y eso no solamente pasa en la Argentina sino también en casi todos los lugares del mundo donde estuve.

¿Cómo se puede resolver esta problemática?
En principio hagamos un diagnóstico de la situación, reconozcamos que hay una deficiencia, pero deberíamos estar preparados de forma distinta. Hace 50 años alcanzaba, para ser alfabeto, saber leer y escribir. Hoy eso no es suficiente para ser un alfabeto del siglo XXI. Y por otro lado, la escuela hace muchos años era el lugar en donde uno adquiría la mayor cantidad de información (después de la casa), pero ahora tiene muchos competidores: la televisión, internet, las redes sociales. Entonces, tenemos que decidir qué es lo que vamos a enseñar; a lo mejor no hace falta enseñar de tantas cosas tan poquito, sino centrarse todos los años cinco o diez temas y decir “esto lo vamos a estudiar en profundidad y vamos a buscar cómo aprender a resolver problemas”. Como decía al principio, si uno escucha respuestas a preguntas que no se hizo, eso es muy aburrido. Es un problema muy serio que tenemos en la educación. Buscar soluciones no es sencillo, pero con suficientes guías… A los docentes hay que pagarles como a la mejor profesión, hay que capacitarlos, prepararlos y cuidarlos, sobre todo porque ellos son los que están a cargo de las joyas nuestras que son los niños. Y por otro lado, la mayoría de los docentes ha nacido en la era analógica y esta es la era digital, no es sencillo cambiar para una persona que estuvo enseñando durante 30 años de una determinada manera. Entonces hay que mostrar también la alternativa de que el docente aprenda junto al alumno.

 Respecto a que la educación a veces es aburrida, ¿hasta qué punto hay que priorizar que el alumno esté entretenido?

Si no hay interés, si uno no logra impulsar la curiosidad del joven, es una pérdida de tiempo. Yo creo que la tarea del docente no es la de dar respuestas solamente; sino generar preguntas. Si la enseñanza formal pasa por aprender una cantidad de cosas porque eso es lo que dice el programa, estoy fuertemente en la vereda opuesta. Cada uno de nosotros antes de los 6 años aprendió a caminar, a hablar, a comer, a comunicarse con los padres, a jugar. Son pasos importantes en la vida de una persona, y uno lo aprendió sin ir al colegio. Después, a los 6 años, de pronto uno tiene que empezar dentro de una estructura. ¿Por qué tiene que pasar a ser una punición? ¿por qué el colegio tiene que estar ligado con algo doloroso? La vida va a ofrecer ya una cantidad de dificultades, pero no a los 6 años. Hay ciertas cosas que uno podría hacer con las que los niños podrían aprender las mismas cosas (o mejores) sin tener que sufrir. Se están haciendo experimentos, en Etiopía les han dado laptops solares a chicos analfabetos, que no tienen ni luz eléctrica ni agua corriente, para mostrar hasta qué punto un niño empieza a aprender por sus propios medios. Necesitamos sacudirnos nosotros y aceptar que esto que hemos hecho durante los últimos cien años no funciona más. Por eso se produce tanto rechazo a la matemática.

 ¿Por qué es importante aprender matemática? ¿Por qué un chico que pueda leer esta entrevista tiene que saber que es importante la matemática?

Me cuesta trabajo decir que es importante saber matemática. Yo preguntaría “¿es importante saber pensar, ser capaz de razonar, hilvanar ideas, lograr descubrir cómo se van sucediendo las cosas, elaborar reglas para un juego?”. Es importante en la vida elaborar estrategias y la matemática ofrece una cantidad de redes lógicas que le permiten a una persona estar más educada. Deberíamos exhibir la parte más linda de la matemática. Si alguien la introducción que tiene al fútbol es a través de formar parte de una barrera, va a decir “a mí el fútbol no me gusta”. Esa es la manera con la que yo entiendo que le estamos entrando a la matemática.

LEER ENTRADA ORIGINAL: CLIC AQUÍ

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: